En el corazón de Asturias late un laboratorio de ideas, técnica y pasión por la panificación. Desde ahí, el equipo de Investigación y Desarrollo, liderado por Israel Duhat Valentín, trabaja cada día con un objetivo claro: ser punta de lanza en el desarrollo de productos innovadores, seguros y de la más alta calidad, capaces de enamorar a los consumidores y mantener a la empresa un paso adelante en el mercado.
Con un año y cuatro meses al frente del área, Israel ha fortalecido la filosofía de innovación con una premisa sencilla, pero contundente: “Hacemos productos para satisfacer las necesidades del cliente con la mayor calidad del mercado.”
Todo desarrollo comienza con una pregunta clave: ¿qué no existe aún en el mercado y que los panaderos necesitan?
Esa inquietud marca el inicio de cada proyecto. Luego, el equipo evalúa si la empresa cuenta con la capacidad técnica y operativa para producirlo, y finalmente define el público objetivo. “Si el mercado es amplio, le damos prioridad; si es un nicho, también lo consideramos, porque muchos nichos están creciendo, como el de los productos sin gluten”, explica Israel.
La innovación, en este sentido, no es solo crear algo nuevo, sino mejorar lo que ya existe. Cada producto se analiza en tres dimensiones:
- Desempeño: miga, altura, resiliencia y apariencia.
- Sensaciones: color, sabor, aroma y textura.
- Atractivo visual: porque un pan que entra por los ojos tiene medio camino ganado.

Entre los productos más emblemáticos del portafolio destacan los CreamOlé de dulce de leche y cajeta, la leche condensada, las mantequillas en placa, y los mixes de bizcocho, danés y creme cake. Sin embargo, hay un desarrollo que Israel recuerda con especial orgullo: los rellenos frutales Dreamfruit, elaborados con fruta real, no pulpa.
“Nos tomó casi diez meses desarrollarlos. Antes los comprábamos a un maquilador, pero ahora los producimos directamente en planta. Analizamos la fruta, su vida útil, su comportamiento y su estabilidad. Fue un trabajo integral que implicó ajustes operativos y pruebas constantes”, relata.
El resultado: un producto con 20% de fruta auténtica, resistente a congelación y con un sabor que conserva su frescura natural. Estos rellenos no solo elevan la calidad de los productos de panadería y pastelería, sino que también fortalecen la independencia y la capacidad de innovación de la empresa.

El área de Investigación y Nuevos Productos no trabaja sola. Su éxito depende de una cultura colaborativa en la que participan expertos técnicos, operativos y comerciales. Cada desarrollo pasa por un riguroso proceso de análisis físico-químico y microbiológico, apoyado en equipos de texturometría y otras tecnologías de punta que garantizan la calidad, la inocuidad y consistencia del producto.
Además, el aprendizaje es constante. El equipo se capacita en tres niveles:
- Externo, con certificaciones y programas especializados como FSSC 22000.
- Con proveedores, que aportan conocimientos sobre gomas, sabores y materias primas.
- Interno, donde cada especialista comparte su experiencia con los demás para mantener una base técnica sólida.
Israel resume la visión del área en una sola meta: crear una cultura de innovación disciplinada, donde la capacitación y la investigación sean parte del día a día.
En un mercado donde el consumidor busca equilibrio entre placer y bienestar, el reto está en encontrar la medida justa. “La pastelería, por ejemplo, debe seguir siendo indulgente. Un pastel sin dulzura no cumple su promesa”, comenta Israel. Aun así, el equipo trabaja en formular productos que aporten valor nutricional sin comprometer el sabor, adaptándose a las preferencias de cada segmento.
Esa flexibilidad también se refleja en la diversificación de formatos y presentaciones. El clásico CreamOlé, que empezó con envases de 2 kg, hoy se ofrece también en versiones de 1 kg y próximamente de 500 g, ajustándose a las necesidades del cliente final.

El futuro del área también vislumbra la sostenibilidad. En la planta de Celaya ya se aplican acciones concretas: tratamiento de agua para estanques con peces y planes para incorporar paneles solares, buscar envolturas 3R (Reducir, Reciclar y Reutilizar) y hasta huertas propias para abastecer de insumos frescos.
De cara a 2026, el equipo de Investigación y Nuevos Productos tiene planes para el 2026: desarrollar más variedades de rellenos wet, como blueberry, guayaba, zarzamora y queso dulce; además de seguir fortaleciendo la cultura de trabajo en equipo y continuar siendo el motor creativo que impulsa a la empresa hacia mercados internacionales.
“Queremos ser el proveedor número uno de la panificación en México, expandirnos a Estados Unidos y Centroamérica, y seguir siendo sinónimo de calidad y confianza”, asegura Israel.
En un entorno competitivo y en constante cambio, la verdadera innovación no solo está en crear nuevos productos, sino en entender a las personas que los disfrutan. Y eso, en Asturias, es lo que hace cada día el área de Investigación y Desarrollo: unir ciencia, pasión y sabor en cada desarrollo.


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